Mostrando las entradas con la etiqueta caza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta caza. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de agosto de 2018

Asterión



-¡Asterión, Asterión, tú, el nacido del toro blanco, ten misericordia de mí!, ¡Asterión, Asterión, tú, el nacido del toro blanco, ten misericordia de mí!

La voz de Teseo sonaba densa en el laberinto. Ni el eco ni ningún otro sonido traicionaba el "clop clop" que hacían sus zapatos al avanzar; el aroma a muerte estaba en todos lados; un poco más difícil de distinguir era el aroma a abandono.

Teseo se perdía  cada vez más en el laberinto, ya que no se había dado cuenta que el monstruoso habitante había cortado el hilo. Asterión lo veía desde lejos, siempre vigilante. 

Así 20 años habían pasado desde que lo habían encerrado ahí, sin darle oportunidad de defenderse, de explicar que él no quería comer humanos, pero que no lo podía evitar, que el olor de la sangre lo enloquecía y que entraba en un frenesí imparable. Miró de lejos a Teseo y lo dejó perderse un poco más en su palacio de piedra.

Mientras Teseo lo buscaba y lo llamaba, el recordaba que Dédalo y su madre lo venían a visitar a veces, nunca muy cerca ni por mucho tiempo, pero eran las únicas dos personas que no corrían al verlo, sino que se sentaban lejos para estar seguros y a veces le cantaban o le contaban historias. Pero la imagen que más le venía a la cabeza era de ella: la hija de Minos, Ariadna la llamaban y a sus ojos era un ángel.

La niña se metió una vez al laberinto y le ofreció comida, el no pudo hacer nada ya que al verla todo se detuvo dentro de él, el hambre, la ira, solo un deseo casi insano de tenerla fue lo que quedó. Ella no le temía, lo cuidaba, lo hacía sentir querido. Y así fue como Ariadna creció en su cabeza y en su corazón pero un día ella no volvió al laberinto. Años pasaron hasta que la volvió a ver y ya no era una niña, ahora era una mujer con un aroma mas enloquecedor que la sangre. Él la vio y ella sonrió. Asterión tuvo que contener toda la furia animal dentro de él para no matarla de pura pasión.

Ella se acercó a él y dejo caer la ropa que llevaba, Asterión no se movía, sentía el sudor recorrer su espalda y un deseo mucho más carnal de tenerla. Ella se pegó a su cuerpo y sintió como él se tensaba.
-La maldición se puede romper, ¡oh criatura incomprendida!- Le dijo mientras se alejaba de él. -En un año te mandarán tu siguiente sacrificio, yo lo enviaré a ti con una espada y con un hilo para que no se pierda, y tu acabarás con él. Yo te esperaré entonces en el centro de ésta, tu casa. Me lo traerás y te liberaré.-

Todo ese tiempo había esperado él por la señal y ahora un enamorado Teseo recorría su palacio con la espada que le había dado Ariadna. Teseo no lo vio venir, le llegó por la espalda y con uno de sus cuernos lo atravesó, vio la vida dejar su cuerpo y lo recogió. Con el cadáver en brazos llegó él al lecho en el centro y lo posó a los pies de su diosa que estaba desnuda, esperándolo en la cama. Ella sonrió nuevamente y baño su cara y cuerpo en la sangre de Teseo, el hechizo de ella era más fuerte que su deseo por sangre, pero ella lo atrajo hacia el líquido carmesí  en su cuerpo y lo rodeó con sus piernas, su instinto animal se despertó y la poseyó con la fuerza del toro que era. Ella sacó un cuchillo y cortó su cuello solamente lo suficiente, el gritó de dolor pero ella lo empujó y fue directamente a cortar el cuello de Teseo que se enfriaba en la sala que sería su tumba.

Con las manos bañadas en ambas sangres se acercó a Asterión y la untó en su cara y en la de él, lo tomó de los cuernos y lo poseyó con frenesí. La magia estaba completa. Ariadna se fue diciéndole que lo esperaba afuera.

Los cambios en Asterión tomaron toda la noche, y al día siguiente salió con la cabeza de Toro en sus manos y la cabeza de Teseo como si fuera suya. Fue por Ariadna a la habitación donde estaba esperando.
-Mata a mi padre, Asterión- Le dijo y el obedeció, fue a la habitación de Minos y antes de que él se diera cuenta que algo estaba mal, el toro había vuelto a salir y lo había matado con más violencia que a Teseo. 

Ella se convirtió en reina y nadie entendía como podía destruir a sus enemigos de lejos, de una forma tan peculiar. Asterión vivía para cumplir su voluntad y cuando dejaron Creta todo fue una carnicería para ambos. Donde ella fuera acababa con cualquiera que le quisiera hacer daño y gobernaba por toda Grecia.

Muchos años después encontrarían el cadáver de Teseo sin cabeza, pero intacto como si no pudiera pudrirse. Nadie entendió como el cuerpo del asesino más violento y sediento de sangre estaba ahí, en vez de estar como todos lo sabían al lado de su ama, la cual no podía ser tocada más que por su sirviente mas febril.

"-¡Asterión, Asterión, tú, el nacido del toro blanco, ten misericordia de mi!, ¡Asterión, Asterión, tú, el nacido del toro blanco, ten misericordia de mi!"

lunes, 25 de abril de 2016

In the name of the sin








-Stop teasing me bitch- She told him whining while he laughed at her
-You are so inept- He snapped back, and she giggled
-Maybe that is why I’m your friend, we are the same shit- she told him and pout hard.
-I like when you pout- he told her lasciviously, she smiled and her eyes turned dark
-Then come and get my lips, love… or… are you a coward?-she said while touching his neck, he shuddered and exhaled deeply, she had him where she wanted him.
The game was extended during the afternoon, actually, during the week, trying to see who would give it up first. They love their stupid game, about the power, about the sex, about every possibility even if it was almost certain they would never end up fucking.

Alanis lived with her partner and Hiram was married, but since they met, they instantly had a connection which none of them could explain, looking in the other eyes was like looking into their inner darkness, and believe me, there was plenty to look at. He said good bye to her and pulled her hair until she moaned softly, he bit her ear and kissed her in the cheek and left before saying anything. She was horney and frustrated because she had to stay at work. When she left, she arrived home and as soon as Dante came into the living room, she jumped him without explanation at all and didn’t let him out of bed after late night.

She walked to the kitchen and opened a beer, she relaxed after very good sex, and now she was calmed she could bear the idea of not seeing Hiram for a few days. She knew he was going to remember her as well during weekend and that put a smile in her face. In his house he was taking his wife too, it was long since he has done it, but he wanted to imagine how it would feel to be inside Alanis, the idea of his dick in her mouth, in her hands, in her pussy, in her ass, he came hard, just as Alanis was coming too. They had that kind of connection, and on Monday they will look each other in the eye and they would know. Forbidden things were so tasty.

-Hi stud, wanna come over? - She said in his ear and as hot as she could
-What? - He turned his face at her and they were millimeters away. He eyed the door but no one was near of them; she licked her lips and stood up
-Yes, lunch time dude- Alanis was already in the door standing in a way he could see her tights in the stockings and her under ware. He smiled and arched an eyebrow, second later he had caught up with her and both of them were going down the elevator
-Nice skirt and stockings, you know the kind I would reap apart in an elevator- Hiram said and get too close to her, before going out he spank her, she closed her eyes and bit her lip. It was too hard not to kiss him.

Each left with other coworkers and dismissed them after lunch arguing they needed to go to other places. They were waiting for those fifteen minutes after eating apart. They met in his car, she climbed into the car and as soon as they were there, they started eating each other, kissing and teasing. He didn’t care and reaped apart the stockings, she moaned hard in his mouth, overexcited about that. Alanis unzipped his pants and let her hand run down and was rewarded by his very hard cock, she panted and moaned again, both of them were breathless, he slipped his fingers under the skirt and started to listen to her ragged breathing
-C’mon baby, give it up- He said kissing her chin and neck, few minutes later she was going higher, then she stiffened her tights and came loudly in his car, both were panting and he had a big grin in his face, she took his hand and start kissing his fingers and then sucking hard. He lost the grin and it was her chance, after cleaning her taste off of his fingers she kept kissing and sucking, until the only thing he could see was her, going down slowly on him.
-We don’t have enough time, baby- He said but Hiram didn’t want her to stop, her expert mouth was too good to be wasted. Anyway he pulled her hair and made her sit down with a little groan, he kissed her and she bit his lip, hard. It hurt but she knew that, so she grin at him
-That was because my stockings, they were expensive you know, lucky me I have an extra pair in my drawer- She got down the car leaving him to fix everything.

That was as far as they dare to go, not because they really cared about cheating but because they were too close. They fought all the time joking and for real; their taste for bending the other was far too much. He was in awe for her, he couldn’t believe a girl as sexy as her, could really consider an adventure with him. He wasn’t bad looking but she had other taste in guys, usually pretty face cocky bastards with wolfish grin and special taste in music and books, she liked them witty and smart asses who like the leading role. All except for her partner, he knew he was the smartest guy ever with very similar tastes to hers, but then again, totally different of him. He used to tell her how the perfect girl she was, she was all sex and breasts and tongue, mouth, and eyes. Alanis had everything, he considered himself just a normal guy and she was the impossible girl he didn’t deserve, and then there she was, flirting, kissing, wanting him and seducing him every chance she had, letting him touch her, as no one else could.

As the game escalated, they couldn’t be apart from the other and they constantly messaged each other to talk about how sex had been with their respective partners and how much they were thinking in the other. Do not get me wrong they loved their partners but his wife was a real bitch who wanted to control him about everything and she was in an open relationship; so they found the refresh they needed in the other, and what a refresh.

- I fucking hate him, he wants always to stay in and he is becoming so boring, I’m not cut off for this shit, not anymore, I mean I love him, but he is not what I want- She said to Hiram one day in the office.
- I get you sweetheart; leave him, the dude deserves to lose you. And I totally get you, I’m leaving her, I want something else- He said. Alanis sat in his desk after closing the door.
-Lets escape for one day, let’s cut the crap: I want you, I want to fuck you dead- She said, he watched her with lust, gave it a thought.
- Open your legs- Hiram said and open them abruptly, she gasped, he was sit in the middle of her open legs which were protected by her tight jeans, and he put his head between her legs and smelled her sex.
-You are on, sweetheart- He said and they left without being seen.

They went to a hotel and after a long time, she felt self-conscious. He went directly to take a bath, and let her feel comfortable. He was pissed and with a lot of things in his fucking mind, he didn’t even know why he was there, he know she was dangerous and falling in her game and her eyes and her body may lead him into an abyss, an abyss he was already part of, but that no one needed to know; oh but she knew, she told him in one of their weird encounters in the office

“You are darkness babe, you know more than you say, I can see in your eyes how that hunger is inside you, how you want more, you are not comfortable with the same old things; you go beyond that, that darkness prickling behind your head, trying to take you to the bottom of the sea where you are king. I can see how you salivate at the thought, how much you want to embrace that darkness, how you want to do as you please because you can, but you have been bounded so long you don’t feel safe without your restrains, you don’t feel comfortable with freedom, with all your capability of give and receive pain,  with all your skills to take, to claim, to conquer; I can see how the thoughts are in your mind, I can see through you and that is what it scares you, because I can offer you all that and…”

The simple thought of her words make him hard in a minute, he could feel her get in to the shower but he didn’t turn to face her. What was he doing there? Her, he was doing her, he wanted her so bad, and he knew she wanted him as much.

-You have a lot of things in your mind babe; let’s play with energy and all we have- Alanis hugged him from behind, he could feel her breast and her arms around him, looking for his dick. Not yet baby, not yet, he turned and face her, he drank her in
-Sorry, it is just I have a lot of things in my mind- He said cupping her ass and kissing her
-There is a way to make your problems go, darling- She said with a mischievous smile
-Is there now? Who knew?- He said in disbelief, she open all the hot water and hugged him to not let him escape, he growled in pain
-Shhhh, hush Hiram, breath, is just fucking hot water, you can take it – Alanis said without letting go – Breath in and out, feel the water babe, feel how it washes away your problems- He did as he was told and surprisingly it worked

He closed his eyes and got lost in her, in her kisses, in her waist and her breast, he started kissing all of her, her shoulders and neck, he knew there were her weak points, and she started to moan, he turned her against the wall and while he was kissing her shoulders and neck he slipped his fingers inside her, she gasped and whined, tossing her hips against him, moving at the same rhythm of his fingers which were doing circles, that was so arousing for him that he wanted an orgasm from her, he teased her pulling her hair, telling her how much he enjoyed how wet she was
-Right now you are mine- he just heard her say yours, then she stiffened her legs and he could feel how she tighten around his fingers, she stop breathing –Let go, Alanis – and as he said so, she let herself go and cried out loud her orgasm.

He backened a little, to see her, how the tattoo in her back was being washed, how her hair was damp, how the water ran over her ass, and then she faced him, he took her in, her eyes and mouth and white skin, she was flawless. She kneeled before him, and started touching him biting his white skin, she kissed with delight every inch of his belly and legs, she took his hands and kissed them too, her eyes were shining with lust, as her put his dick on her mouth she moaned with pure devotion to him, up and down, and every moment her eyes were fixed on his. She was the best blow job he has ever had, and that was a lot to say, but he wasn’t finishing yet.
-Come here pretty face, I love those eyes- Hiram told her and help her up. He took her to the bed and they kept kissing, leaving all the floor wet. She turn on the music and he open a condom, but left it there. It was time to repay the favor. He laid her on the bed, he knew she wanted him. But he wanted her, he wanted her attention, he was going to give her the fuck of the year. He teased her biting her and leaving small marks in her body, pink and red, he loved how his marks looked in her. Her panting leaded him south until he has her almost non-existent pubic hair in the nose, and he smelled hard. Her smell was captivating 

He wanted more, again he teased with his fingers, and then with his tongue, she cried out in pleasure, for a long time until she came, twice; he looked for her hand and guide it with his, until her fingers were in her clitoris. He stood up and sat down in the bed; she looked at him and understood what he wanted.
-I will masturbate for you,- Alanis smiled and started moving her fingers up, down, inside, out, she licked her fingers and he could see how much she was enjoying it, she stopped but only to put his hand around his dick, the game was on, they lost track of the time, and then she was going over him, she didn’t even let him think, before he knew he had the condom on and she was in top of him, and she felt amazing, for her he felt amazing too, she really liked his dick. They were all tongue and sweat and teeth and lips; he ran all over her with his mouth and hands and she ride him relentlessly without getting tired. After an hour of her restless game, he stopped her
-I want to see your ass- She growl and let him lead her, he could admire that fine ass of hers, he spanked while fucking her hard and fast, his other hand around her neck, listening to her bated breathing, and at last, what she was waiting for. He came with a big growl, saying her name.

She hugged him and they stayed like that for a while. Then she talked about magic and he listened, he knew she had power, the kind that attracted him, and he knew he had it too, she was willing to train him, she didn’t think he was really committed. They fucked again and again. The alarm ringed. Both knew they had to go, and with a last orgasm, they left the room, to never come back.

After that, the communication between them changed; they were friends but they could understand everything in the eyes of the other. They had a language made by skin and touch, and looks and grins. But the fight wasn’t over, he knew she had the upper hand and he started to realize he had feelings for her. He didn’t know but she had feelings for him too, the only thing was she was better than him in keeping them buried. She started to get away from him, she was escaping but not only from him, but from Dante. Hiram was running to, but not only from her, but from Karla, and then the endless fight started between them; so entangled, so bounded, so close, and then so far, so stubborn, so hungry for winning the power, thy thought they wanted to control the other, but really they wanted control over their lives… so stupid they were. And one day they really fought, she got angry, he got angry, and they stop talking at all. He changed the department and her, her schedule. And for six months fear and pride kept them away, remembering each other. Every time he listened to the bands she showed him, he felt her next to him, feeling the water in their faces as she was kneeling, and it was painful, in his mind and groin. Every time she listened to the word “inept” or his voice, her stomach churned as remembering a hunger she never felt before.

After six months she came to him, crying, she was totally broken because of Dante, because her perfect little life wasn’t going anywhere any more, she shouted at him that she missed him, that he was a proud son of a bitch, that she needed him; she discovered something that day, he couldn’t see her cry and in pain, she felt it in his eyes, and when they stared in each other’s eyes. They both fell in the same abysm they were before…

TO BE CONTINUED…

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Beso Rojo



BESO ROJO


Es difícil de creer
Pero fácil de imaginarlo
Esperar ansiosa tu llegada
Dar la vida sin pensarlo
Vida inmortal regalada,
Para mí, casi te he rogado.

Inmortalidad conseguida
Beso rojo casi robado
Vampiro con luz cedida
En la oscuridad la luz irradiando
Ser de noche sin salida,
Corazón sin día amando.

Vida inmortal disuelta
Eternidad de humanidad conseguida
El paso del tiempo nos suelta
Para encontrar en la muerte la vida,
Muerte, mente y vida resuelta,
Facilidad para curar mis heridas.

Soledad a mi lado caminando,
Sangre eterna para vivir
Soledad roja de mi corazón humano,
Sangre cálida para sentir,
Muerte, sentimiento y vida de la mano,
Eterna libertad para sufrir.

Cuestiones de amor encontradas
En la sangre oscura de la eternidad
Valor, razón y luz aumentada,
En el rito vano de la sensualidad
Éxtasis, amor en el alma desangrada
De tu víctima, ser un ser de dualidad.

Juntos: el monstruo y el mortal,
Fusionados: las percepciones y el sentir,
Vida e inmortalidad conjugadas,
La felicidad conseguida con el sufrir,
Darle muerte al humano que amo,
Robar su aliento para seguir.

Amar la sangre del  humano al beber
Buscar el sabor deseado
Y la locura pura de saber
Si es verdad o estoy soñando.
Es difícil de creer,
Pero fácil de imaginarlo. 


martes, 1 de junio de 2010

Zaphiro

Caminaba sola, la ciudad estaba desierta y ella no tenía a donde ir, no conocía a nadie, así que sabía que caminaría aun unas cuantas horas, sin detenerse.
Era tarde, a punto de amanecer. Detestaba el sol, sentía que en su blanca piel reflejaba demasiada luz y esto le incomodaba. Por lo que buscaría su refugio antes de que los fuertes rayos de sol se acercaran a los edificios. Dos horas, no le quedaba más.
Recordaba cuando vivía en su reino, hace tantos eones ya, cuando menos eso parecía.

Recordó el gran jardín de orquídeas negras que él había plantado para ella.
El era su guardián, su guardaespaldas, su cuidador, su amigo, el tendría alrededor de 8 años humanos mas que ella.
Desde que ella era niña, el se había vuelto su cuidador de tiempo completo. Ella recordaba que ese trabajo había sido el regalo del Senescal de su reino a su hijo mayor, cumpliendo la mayoría de edad. El trabajo que le costaría la vida, si fuera necesario: cuidar a la hija del gobernante supremo del reino.
Ella tenía 12 años cuando el cumplió los “primeros 20” y dedicó su juventud a verla feliz, y a complacerla. Pasaba todo el día con ella, le plantó un jardín inmenso junto a la fuente de agua dorada, e hizo crecer rubíes en las rosas de su recámara.
Recordó la vez que el la enseño a montar, ella ya contaba con entrenamiento previo, era una princesa y era una princesa acostumbrada a la guerra, pero él la enseño a disfrutar de las cabalgatas.
Ella supo lo que sentía por el al cumplir los 15 años, cuando en el solitario reino de la Noche, el bajaba las escaleras de mármol grisáceo, envuelto en una armadura negra acerina, con la espada en la mano. Ella estaba sentada en la explanada principal de los cerezos, llamada así por la cantidad de éstos árboles que adornaban toda la calzada y el camino a la entrada principal.
El no la había visto, la pasó de largo y ella callada solo lo observo. Pero el se detuvo unos metros adelante, respiró el aire profundo y se volteo hacia donde ella estaba, oculta de la vista de él, detrás de un arbusto plateado. El sonrío y le pidió que saliera, su aroma la delataba, ese olor a frutas. Ella se ruborizó.
El le explicó que tendría que salir, la guerra se acercaba, ella tenía que quedarse, venían por ella, y sin embargo los deseos que ella tenía, eran estar al lado de él. Se aventó a sus pies, soltó una lágrima negra de su blanco rostro, le pidió la llevase con él, porque la vida no sería nada si no estaba a su lado. El la levanto con amor, la besó en sus boca inmaculada, le confesó lo que también sentía por ella.
Pero ella era el tesoro que se peleaba en la guerra y todas las hordas estaban dispuestas a dar su vida por que a ella no le pasara nada, ella era un secreto a guardar. Y la protegería hasta el final.
Sabía que no lo volvería a ver.

Tantos años caminando sola… Sin un compañero, sin una voz. Ahora no vestía vestidos de terciopelo nunca más, ahora eran pantalones de batalla, con playeras sin mangas, descubriendo la marca de la Noche que ella llevaba en medio de su pecho, justo abajo del cuello. Cuanto tiempo le había costado entender quien era, porque el ejército del sol iba tras ella.
Como había odiado a sus antepasados, como odiaba su reino y como odiaba su nombre.

Ahora se hacía llamar Zaphiro, pero en eso tiempos tenía otro nombre, un nombre que nadie pronunciaba, por temor a espantarla, ¿como alguien con un nombre así podría ser tan inocente?, ¿como podría amar?

Había abandonado su reino, pero ellos la seguían buscando, después de tantos milenios, y ahora estaba en ese lugar tan horrible llamado tierra, huyéndoles. Un ser como ella imperecedero, atemporal, justamente un ser como él, él que había sacrificado su amor y el volverla a ver, por que ella fuera libre.
Era una ironía, que ella pudiera vivir y huir de lo que era, que ella pudiera matar, cuando hasta en esa tierra, ella era la reina, venerada y conocida, aunque no por su rostro humano si no por su nombre.

Intentaría inmolarse, destruirse. Acabar con lo que ella representaba en el reino de la Noche, en todas las galaxias, dimensiones y tierras.

Llegó al escondite, durmió, sin sueños mas que los ojos de él, el entendería, el sabía que ella tenía que acabar con su vida, por eso le había enseñado a amar, pero descubriendo quien era ella no había tenido el valor de acabar con su protegida. Así que había dejado la responsabilidad en ella para que llegado el momento Zaphiro hiciera lo que tenía que hacer.

Despertó sobresaltada, ellos estaban cerca, la habían ubicado, y harían lo que fuera porque no cumpliera su único deseo. Sacó del cinturón, la espada que su guardián llevaba siempre. Salió del escondite y corrió, hasta llegar al árbol blanco que se encontraba fuera, los tenía enfrente, la rodeaban.
Sin temor desenvainó la espada, y se precipitó hacia ella. Sabía que ahora podría ser solo Zaphiro y ya no sería más la imagen de lo que tanto odiaba, que no tendría nunca más ese nombre, y ahora solo sería un cuerpo, un humano, un ser más.

Ellos la veían morir, la dejaban desangrarse y morir lentamente con el dolor que no conocía, mientras repetían su nombre al viento. Sabían que renacería siendo un ser maldito solamente, ya no era la reina, ya no gobernaba, su nombre nunca sería mas el mismo. Maldad.

jueves, 12 de junio de 2008

Una noche solitaria III

Desperté muy bien descansada, la portuguesa no estaba y como pude darme cuenta, él la llevo a su hospedaje y ella ni siquiera se enteró a ciencia cierta que pasó la noche anterior, lo importante es que yo tenía que estar lista para cuando el llegara.

No sabía la decisión que él había tomado. Pero sentía premura porque el no llegaba y yo empezaba a sentir una desesperación muy extraña, como una sensación de alerta. Sabía que algo pasaría, y cuando salí al balcón lo descubrí. Aram, mi segundo al mando estaba debajo de la residencia, esperando a que lo invitara a subir, con una seña imperceptible para los demás pero muy común entre el y yo, le permití la entrada. Basándose en el truco que yo no usaba delante de nadie, subió hasta mi balcón y me abrazo de una manera intensa y completamente dulce. ¡Ah! Como extrañaba yo ese abrazo. Lentamente me aparto de su lado y me tomo de la cara con muchísima ternura, besó mi frente y me vio directamente a los ojos. Es igual que yo, espero mi reclamo hacia su falta de honestidad por no decirme la verdadera razón de estar ahí.

Pero esta vez no pensaba hacerlo. – ¿Y bien? Al punto, amor mío. El rió estertóreamente, sabiendo que con el “amor mío” trataba de suavizar lo golpeado de mi pregunta. -Vámonos, lejos unos días, tu, los chicos y yo, lleva a tu primo, a Arnot, a todos los de nuestra raza si quieres, recuerda que tu nos querías reunir, anda vámonos- me decía mientras tomaba mi mano y me llevaba al balcón. –No, y no trates de hacerme cambiar de opinión, el despertar de mi nuevo compañero empieza y tu mejor que nadie sabes que no lo dejaré, o ¿tu la dejarías a ella porque nosotros queremos?- el se sorprendió, ya que la situación en su caso había sido parecida, pero ella era un ser de oscuridad, era mas difícil y retador de lo que yo pensaba hacer. Aun así no esperaba ese argumento a mi favor. Me abrazo, -Estaré al pendiente de ti, y obvio de él-. Bajó por el medio por el que había subido y se fue. Mis inmortales se habían enterado y no estaban tranquilos, pero la verdad no me sentía asustada por ellos, si no por lo que significaba que ellos se entrometieran en el asunto. No íbamos a estar solos, y las cosas se iban a poner de color de hormiga.

Bajé pocos segundos después que Aram, pero obvio, el ya no estaba cerca. Decidí caminar, rumbo al trabajo de mi presa, y esperarlo sin que nadie me viera.

Lo llamé, el bajó, la conexión mental que habíamos iniciado era muy buena y a mi me hacía sentir mejor, me sentía unida a el.-Si vienes, nos vamos ahora, si no, me tengo que ir, el peligro es inminente y si no estás en nuestro estado en un par de horas, serás comida de perros si te encuentras cerca de mi- Me vio sorprendido pero entendió que mis palabras eran definitivas, me besó con furia, yo lo hice con desesperación. Me tomó de la mano y me hizo subir al tercer piso, donde el trabajaba. Su oficina tenía vista a toda el área operativa donde el fungía como Work Force. Atrás de este lugar había un par de oficinas, y una estaba alejada de las cámaras y de las vistas chismosas que pudieran aparecer, ya que ésta era una oficina de un alto mando. Así que con prisa me desnudo y me hizo el amor, como si en verdad hubiera amor. Deseé tanto hacerlo a la vista de todos, en la oficina de Gerencia, pero sabía que eso era demasiado.

Tomó un par de cosas mientras yo me vestía en la oficina y nos fuimos a toda prisa sin deparar en nada, corríamos como si el mismo diablo nos persiguiera, yo solo rogaba que solo fuera una frase, y que en verdad eso no fuera a pasar. Tratamos de esperar el elevador, pero como en todas las situaciones complicadas, estos aparatos nunca llegan. Y de pronto el se quedo quieto, escuchando. –Vámonos- me tomó del brazo y bajamos las escaleras.

Llegando al segundo piso, alguien lo aventó y me agarro de ambos brazos, con una fuerza mayor que humana, y en un solo respiro me metió a la sala en forma de Herradura que era famosa en este piso. Mi presa, entró detrás de mí pero no quiso entrometerse. Yo arañe la cara de mi agresor, y las luces se prendieron de pronto dentro de la sala. – ¡Auch!, no seas tonta- quite las manos de su cara y me di cuenta que era uno de mis inmortales mas queridos, el mejor amigo de Aram y mío, y que acababa de salir, ya que su horario terminaba a las 12:00, y alertado como estaba, esperaba verme aparecer, para después huir.

Las fuerzas enemigas nos atacarían y nosotros o nos agrupábamos o nos desaparecían. Yo solo me preocupaba por sacar a mi querido Turán (cabe recalcar que este es su nombre de inmortal, ya que nunca usaría el verdadero) de este lío y de hacerlo totalmente mío.

-Tienen que correr, yo les cubriré las espaldas, déjalo fuera de esto, o lárgate con él y no permitas que se acerquen, que lo van a matar, van detrás de él, al parecer un antiguo dragón que perdieron, y al parecer tu encontraste nuevamente- Mi querido protegido solo se agarró el brazo, donde yo sabía se encontraba un hermoso tatuaje de un dragón chino, pero decidimos callarnos y solo lo tomé de la mano, asentí y salí tras piernas bajando las escaleras, con el pegado a mi. Llegando a la planta baja decidimos tomar hacia el estacionamiento, ya que el guardaba su carro ahí. Bajamos las escaleras y lo puse contra la pared, en un instinto lo besé y puse mi mano sobre su miembro firme, me dieron ganas de continuar con nuestro idilio de la oficina, pero yo bien sabía que no era momento. Y no había tiempo. El respondió tocando mis senos y basándome nuevamente, mientras era el quien me estrellaba en contra la pared. Llegamos a su carro, subimos y corrimos a toda velocidad, sabiendo que mis inmortales contendrían el asalto y que podríamos huir, pero no teníamos mucho tiempo, salimos sin rumbo fijo.

Llevábamos cinco minutos de haber salido. Vimos un fulgor muy al estilo “bomba atómica” y supimos que venía de la empresa en la cual estábamos poco antes. La descarga fue puramente energética así que afectó poco los cimientos, pero para mi significaba la posible pérdida de los seres que más amaba.

Nos aventuramos a ir hacia Cuernavaca, en un hotel bastante cómodo nos alojamos alrededor de las 3 de la mañana. Estuvimos juntos, teniendo sexo como si nunca en nuestra vida lo fuéramos a volver a sentir. Teníamos las marcas en todo el cuerpo, mis arañazos en su espalda y mis mordidas, pequeños moretones en mi cuello y senos, de su boca. Por primera vez me entregué por completo a un hombre y él hizo lo mismo conmigo. El momento que mas disfrute fue los dos sobre la cama, habíamos terminado la primera vez y el me abrazaba y besaba. Hicimos un intercambio de esencias y aprendió muy rápido a hacer las cosas que yo mas amaba en el sexo con seres inmortales, ya que necesitas un grado de concentración bastante amplio, pero una vez logrado, bueno el sexo se vuelve algo “fuera de este mundo”. Aprendió rápido algunos pequeños y muy placenteros trucos y nos la pasamos mucho mejor que cualquiera, ya que mi incansable amante sabía como mantener moviendo mis caderas, sin que quisiera dejar de desearlo, y viéndome lo incansable que podía llegar a ser yo.



Intentamos todas las posiciones posibles, y por un rato mientras yo estaba arriba de él y el sentado me abrazaba de la espalda nuestros dragones se fusionaron, como una imagen sacada de tipografías de mitos viejos y leyendas apocalípticas. Sin imaginarnos el verdadero significado de eso.

Dormimos toda la mañana y despertamos ya entrada la tarde, ellos no atacarían hasta pasando la media noche. Decidimos seguir nuestro camino, pero ahora nos desviamos rumbo el ajusco, necesitaba el bosque para iniciar el ritual y volverlo lo que el era. Un inmortal, mi caballero del Dragón.

Llegamos pronto al ajusco y con desesperación algo paranoica nos internamos en el bosque, de pronto comenzó a llover y supe que estaban cerca, que nos rodearían y sin tiempo para nada envolví con mi manto energético a mi amado Turán. Y esperamos.

Llegaron y nos rodearon, poco después llegaron mis amigos inmortales, y empezó la batalla, empezaron a alejar la batalla de nosotros mientras yo protegía a Turán bajo mi fuerza. Mas del ochenta por ciento de los atacantes fue detrás de mis amigos que los llevaron a lugares de los cuales nunca regresaron, pero cabe decir que mis éstos, no regresaron a salvarnos el pellejo, ya que muy ocupados estaban reagrupándose y tratando de averiguar el porque querían a tan poderoso caballero.

Un ser de energía superior redescubrió tiró el manto de energía que nos protegía como si fuera una sábana y me rompió el cuello, para dejarlo a la merced de él sin ninguna expectativa real de que Turán pudiera ganar. Yo tardaría en recobrarme por lo que me limite a ver. El ser que quería acabar con mi presa mas querida se acercó lo levanto y de el chico al que yo quería transformar en el inmortal que era salió un fuego que quemó al enemigo y lo consumió en dos segundos, las alas salieron, alas transparentes y muy azules, su cuerpo cambió. Y el se transformo en una especie de dragón cargado con unas alas pequeñas pero muy largas. –Dime porque me elegiste a mi- Me dijo mientras me ponía sobre su espalda, y soltaba el vuelo. –Porque mi dragón necesitaba de sexo- conteste con un dolor que me recorría completamente todo el cuerpo. El sonrió, -no te faltará en un buen tiempo, ahora tendrás que curarte y enseñarme quien soy-volaba tan alto que nadie lo vería.

El Caballero del Dragón había despertado.

lunes, 17 de marzo de 2008

Una noche solitaria (II)

Desperté la siguiente noche en la misma cama donde el me había dejado... Regresaría en unas horas, se había ido para evitar que yo lo siguiera, y para evitar seguirme otra vez el a mi... quise esperarlo... pero tenía que cazar... ¿Que había pasado la noche anterior? Recuerdo apagar las luces y fundirnos en un beso... robé parte de su esencia, sabía tan diferente a lo que olía.... Su esencia tenía el olor de cocoa caliente, pero su sabor, su sabor era algo mucho muy diferente.... Pero eso lo guardare para mi, ya que no es bueno andar divulgando a lo que saben las personas... Y mucho menos porque sus esencias son ellos mismos.
Recuerdo haberle enseñado como se hacía y haberlo dejado robar parte de la mía.. algo fácil... pero si no se sabe detener puedes obtener mas de lo que quisieras de la persona a la que estas paladeando y debilitarla en vez de obtener fuerza y conocimientos....Le expliqué la diferencia entre los vampiros y los inmortales como nosotros... le dejé beber un poco de mi y bebí de el.
Estuve tan tentada en convertirlo en lo que soy yo... pero no, no lo haré, no puedo convertir a alguien por simple pasión, aunque sería excelente inmortal, todo un guerrero, un cazador, sería tan, tan nosotros....
Ah! Ellos, mis inmortales, casi los olvidaba...reí dentro de mi, si supieran lo que la noche anterior había pasado; los conozco, ya lo sabrán, pero aun no. Me habían pedido que me alejara de él, sabían cuanto lo deseaba, como me derretía mi pasión hacia el y lo loca que podía volverme, recordemos que los inmortales sentimos cada sensación diez veces o hasta treinta veces mas que cualquier mortal, asi que el hecho que un "mortal" tuviera tanto poder en alguien como yo, era un signo en verdad aterrador para cualquiera de mi raza, sobretodo siendo quien soy entre ellos.
Muchos de ellos lo habían divisado, sentido y varios lo consideraban uno de los nuestros, alguien con tremendo potencial sin ser descubierto, pero habían estado tranquilos sabiendo que el no tenía ni idea de quien podía ser, y que no supiera quien eramos nosotros. Cuando lo sepan.... pues cuando lo sepan me dará mucha risa, siempre me ha gustado romper las reglas y provocarlos y si su decisión era ser como nosotros y desarrollar sus habilidades, eso sería y yo sería su maestra, asi como el sería un maestro para mi. "Akasha, deja de tentar a la suerte" pensé mientras me mordía los labios otra vez.
Me asomé por el balcón, el no andaba cerca, sin que nadie me viera, bajé de un solo brinco a la calle, y salí dispuesta a cazar...

Bellas Artes. Fue el primer pensamiento que recibí de el, ya era entrada la noche, el debía haber estado trabajando, pero el se sabía diferente ahora, y había salido un poco antes para averiguar que había desarrollado la pasada noche y que descubría de lo que en verdad el era. Yo no había encontrado víctima de caza, así que me dirigí a Bellas Artes, hambrienta. Lo encontré sentado en una banca enfrente de el extraordinario palacio, y le deje ver mentalmente todo lo que yo sabia del lugar. Se levanto en un movimiento rápido, preciso y absolutamente inmortal. Con una sonrisa que no pude ocultar me acerqué a el, y con una mano me abrazó del cuello, como tantas veces había hecho, "llévame ahí", señalaba la cúpula de Bellas Artes, asentí con la cabeza y le abracé tan fuerte como pude, en unos segundos estábamos ahí.
Su cara de sorpresa fue tan excitantemente hermosa, que solo pude besarlo. Observaba sorprendido lo magnificente de la ciudad, perdí la cuenta del tiempo, mientras veía a intervalos su ser y la ciudad. "Llévame de caza, quiero verte cazar, princesa de la noche", supongo que mi cara ha de haber sido una mueca de sorpresa total, ya que solo rompió a reír y yo solo me ruboricé "¡Que osado!" y solté a reír yo también. Sin mentir, puedo decir que soñaba con compartir ese momento con alguien, alguien como el, con el, para ser sincera.
Me abrazó y en dos segundos ya estábamos en la alameda, buscando a alguien. - No quiero a alguien que no valga la pena, quiero verte jugar, quiero hablar con la víctima elegida, quiero elegir yo- decía, mientras observaba a su alrededor, en un pequeño café se encontraba una solitaria mujer extranjera, exageradamente hermosa leyendo una novela de Gabriel García Marquez, "la quiero a ella".
Yo, sucumbía a sus encantos y sin poderme negar, caminé hacia a la mujer y le pedí sentarnos con ella, que solo nos observaba sorprendida y encantada, cautivada por dos presencias tan ataviadas y perfectas, tan elegantes y a la vez tan salvajes y sensuales. A la media hora, ya hablábamos de política, y reíamos arduamente, mientras el café y nuestras copas de vino blanco se terminaban. La llevamos sin ningún engaño al hotel donde mi deseado caballero inmortal tenía su hospedaje. Y ahí, la hice, perdón la hicimos nuestra, sin malentendidos.... El la cautivó, la conquisto, ella sucumbió a su amante mortal, y ella fue poseída en un desenfreno de placer mortal y derroche de pasión, mientras yo observaba, frenética la escena.
Ella cayó dormida, ante tan buen amante mortal. "Ahora es tu turno", ¡era tan frío, tan perfecto, tan calculador! Estaba yo totalmente extasiada y sin apuros, tomé a la belleza portuguesa en mis manos, y la bebí en esencia, en conocimiento, en sangre, y casi sin vida, la dejé, nuevamente desnuda en la cama. Mareada, que exquisito placer, no recordaba cuan hambrienta estaba hasta que no los vi en su desenfreno de cuerpos y la bebí. No la maté por amor a los mortales, por ética, no acostumbro a acabar con mis víctimas.
El estaba excitado por lo que había visto. Se me acerco apasionadamente y me besó, poco a poco quito la ropa que me cubría, y me hizo su amante inmortal, de todas las maneras posibles, en el suelo, encima de los muebles, en la cama junto a ella.
Al haber calmado ambos nuestras almas, me miro mientras me abrazaba -¿Ahora que sigue?- sonreía, yo solo pude contestar -Ahora sigue otro amanecer y solo la muerte podría separarme de ti, mi extraordinario cómplice, una muerte que solo llegará si tu quieres que llegue- Afuera empezaba amanecer, mientras los dos acostados en la cama, disfrutábamos el momento, sabiendo que la siguiente noche decidiría nuestras vidas. Sobretodo, su vida.