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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Beso Rojo



BESO ROJO


Es difícil de creer
Pero fácil de imaginarlo
Esperar ansiosa tu llegada
Dar la vida sin pensarlo
Vida inmortal regalada,
Para mí, casi te he rogado.

Inmortalidad conseguida
Beso rojo casi robado
Vampiro con luz cedida
En la oscuridad la luz irradiando
Ser de noche sin salida,
Corazón sin día amando.

Vida inmortal disuelta
Eternidad de humanidad conseguida
El paso del tiempo nos suelta
Para encontrar en la muerte la vida,
Muerte, mente y vida resuelta,
Facilidad para curar mis heridas.

Soledad a mi lado caminando,
Sangre eterna para vivir
Soledad roja de mi corazón humano,
Sangre cálida para sentir,
Muerte, sentimiento y vida de la mano,
Eterna libertad para sufrir.

Cuestiones de amor encontradas
En la sangre oscura de la eternidad
Valor, razón y luz aumentada,
En el rito vano de la sensualidad
Éxtasis, amor en el alma desangrada
De tu víctima, ser un ser de dualidad.

Juntos: el monstruo y el mortal,
Fusionados: las percepciones y el sentir,
Vida e inmortalidad conjugadas,
La felicidad conseguida con el sufrir,
Darle muerte al humano que amo,
Robar su aliento para seguir.

Amar la sangre del  humano al beber
Buscar el sabor deseado
Y la locura pura de saber
Si es verdad o estoy soñando.
Es difícil de creer,
Pero fácil de imaginarlo. 


domingo, 8 de noviembre de 2015

Pandora

Se soltó el cabello, odiaba tenerlo agarrado. Se acaba de cambiar la imagen; pelo corto, lacio; era tan divertido vivir en esta época siendo mujer, jeans apretados, blusas cortas, faldas abiertas, vestidos entallados, cortes de cabello, tintes, uñas. ¿Qué mas podría pedir?

Tantos milenios viviendo y las cosas apenas se ponían bien. Entró a su recámara, que era una habitación amplia de techos muy altos con vigas de madera. Las paredes estaban hechas de arcilla con pintura antigüa, ella la había hecho. Si bien le fascinaba la tecnología de este nuevo mundo; odiaba la decoración y la nueva arquitectura.

Se sentó en la cama y se quitó las botas, las puso en la pared llena de más de doscientos pares de zapatos y sonrió. Dejó la habitación principal de su recámara y caminó al corredor que la llevaba a un vestidor, se quitó la ropa que la cubría y la dejó en el cesto. Tomó una bata y pantuflas y se las puso.

Se aproximó al final del vestidor y movió la ropa, dejó a la vista un teclado y marcó la clave. Una pequeña puerta se abrió y ella bajó un nivel. Al final de las escaleras se detuvo, estaba una habitación más amplia que su alcoba entera, al principio parecía una gran bibliioteca llena de estantes y si bien amaba los libros, su verdadera obsesión era otra: cada estante estaba dividido en más de 500 repisas, y cada una contenía una caja. Desde el principio de los tiempos esa era su obsesión, coleccionar cajas. Tenía mas de sesenta mil y cada una contenía cosas diferentes. Algunos guardaban collares, catalogados por antigüedad; algunas otras, contenían anillos y otras más brazaletes; al fondo había cajas gigantes, con pedazos de armaduras, armas. Otras contenían artefactos mágicos, runas, varitas, monedas, dijes. Cada caja era invaluable, algunas eran de las maderas más finas, otras de oro y plata, unas tenían rubíes y otras esmeraldas, otras eran de cristal o de piedra. Cada caja en su colección contenía y era, un tesoro incalculable; pero no era solo el material, sino la belleza de cada una y el valor sentimental que tenían eran lo que las hacía su verdadero tesoro. Suspiró lentamente, aspirando el olor de cada caja, del cuarto regulado por completo. Dejó en cada una de las cajas las joyas que traía. Ella sabía a que caja pertenecía cada joya.

Se alejó y comenzó a subir las escaleras, pero no pudo, algo la había detenido, desde que fue creada había intentado separarse de su influjo, que ya no tuviera poder sobre ella, pero nunca pudo lograrlo. Se detuvo y se giró. Vió la caja de madera de pino corriente al fondo del pequeño museo.

 Recordó cuando los dioses se la dieron y como le advirtieron no abrirla. Recordaba como la castigaron, como la leyenda se esparció diciendo que la caja tenía todos los males de la humanidad, como enfermedad y muerte, como ella por ser mujer, había sido tirada de curiosa, pero nadie sabía la verdad. En esa caja estaba lo que causaría todos los males del planeta, pero no eran los males que nos azotaban lo que había en esa caja, solo la causa. Nadie decía tampoco que no solo había recibido una caja sino un jarro.

Esa noche ella estaba sola en la casa de Epimetheus; Zeus la había regalado al hermano de Prometheus y él la mantenía por consejo de su hermano, encerrada. Un hombre de barba blanca apareció en su habitación y le regaló una caja no mas grande que su pulgar.

-Lo que hay dentro de la caja te podrá parecer pequeño, pero crecerá y crecerá, abre la caja- Dijo el hombre, pero ella se rehusó. El hombre desapareció y esperó  que estuviera dormida para aparecerse nuevamente en su habitación. Abrió la caja y dejó que lo que había dentro cayera sobre la mujer perfecta que dormía en el lecho.

Cuando ella despertó sintió una sensación que no conocía, las manos le cosquilleaban y la cabeza también por saber que había en esa caja, al principio era una pequeña cosquilla detrás pero al final del día creció y creció hasta que la sensación era inaguantable y sentía la cabeza y las manos con un ardor inaguantable. Curiosidad.

El hombre volvió a  aparecer en la casa.

-Abre la caja y toda esa ansiedad desaparecerá- dijo. Ella se quedó quieta con ganas de llorar.

En la madrugada se levantó, tomó la caja y la abrió, un temblor recorrió la tierra completa, pero no  liberó ni la muerte ni la enfermedad. El hombre reapareció

-¿Es verdad que liberé todo el mal sobre el mundo?- Preguntó
-No, solo la causa-
-¿Que liberé?-
-El amor-


Pandora estaba de nuevo en su museo personal, recordó como lloró y como no entendió en ese momento que el amor viene de la mano de la obsesión y la lujuria, y que no solo se ama a alguien y no solo se tiene lujuria por otra persona, sino por las cosas, el poder, el dinero y lo mas importante que uno no se obsesiona solo con el prójimo.

Subió las escaleras con una ultima memoria: ella, llorando frente al hombre de la barba, como ella rompía en la furia del momento,  el jarrón que había dejado  el hombre junto a ella, y como él  se estremecía por que no lo esperaba. En el jarrón estaba el remedio al daño que hacían el amor, la obsesión y la lujuria. Pero nunca se lo dijo a nadie, sin embargo era lo primero que buscaba cuando experimentaba alguna de éstas y las cosas salían mal... Ese secreto lo guardó para ella, en una de sus cajas de vidrio cubierta de piedras preciosas; pero esa caja, no estaba ahí.  Sonrió para sus adentros.

Cerró la puerta y se puso a ver una película en Netflix.



martes, 1 de junio de 2010

Zaphiro

Caminaba sola, la ciudad estaba desierta y ella no tenía a donde ir, no conocía a nadie, así que sabía que caminaría aun unas cuantas horas, sin detenerse.
Era tarde, a punto de amanecer. Detestaba el sol, sentía que en su blanca piel reflejaba demasiada luz y esto le incomodaba. Por lo que buscaría su refugio antes de que los fuertes rayos de sol se acercaran a los edificios. Dos horas, no le quedaba más.
Recordaba cuando vivía en su reino, hace tantos eones ya, cuando menos eso parecía.

Recordó el gran jardín de orquídeas negras que él había plantado para ella.
El era su guardián, su guardaespaldas, su cuidador, su amigo, el tendría alrededor de 8 años humanos mas que ella.
Desde que ella era niña, el se había vuelto su cuidador de tiempo completo. Ella recordaba que ese trabajo había sido el regalo del Senescal de su reino a su hijo mayor, cumpliendo la mayoría de edad. El trabajo que le costaría la vida, si fuera necesario: cuidar a la hija del gobernante supremo del reino.
Ella tenía 12 años cuando el cumplió los “primeros 20” y dedicó su juventud a verla feliz, y a complacerla. Pasaba todo el día con ella, le plantó un jardín inmenso junto a la fuente de agua dorada, e hizo crecer rubíes en las rosas de su recámara.
Recordó la vez que el la enseño a montar, ella ya contaba con entrenamiento previo, era una princesa y era una princesa acostumbrada a la guerra, pero él la enseño a disfrutar de las cabalgatas.
Ella supo lo que sentía por el al cumplir los 15 años, cuando en el solitario reino de la Noche, el bajaba las escaleras de mármol grisáceo, envuelto en una armadura negra acerina, con la espada en la mano. Ella estaba sentada en la explanada principal de los cerezos, llamada así por la cantidad de éstos árboles que adornaban toda la calzada y el camino a la entrada principal.
El no la había visto, la pasó de largo y ella callada solo lo observo. Pero el se detuvo unos metros adelante, respiró el aire profundo y se volteo hacia donde ella estaba, oculta de la vista de él, detrás de un arbusto plateado. El sonrío y le pidió que saliera, su aroma la delataba, ese olor a frutas. Ella se ruborizó.
El le explicó que tendría que salir, la guerra se acercaba, ella tenía que quedarse, venían por ella, y sin embargo los deseos que ella tenía, eran estar al lado de él. Se aventó a sus pies, soltó una lágrima negra de su blanco rostro, le pidió la llevase con él, porque la vida no sería nada si no estaba a su lado. El la levanto con amor, la besó en sus boca inmaculada, le confesó lo que también sentía por ella.
Pero ella era el tesoro que se peleaba en la guerra y todas las hordas estaban dispuestas a dar su vida por que a ella no le pasara nada, ella era un secreto a guardar. Y la protegería hasta el final.
Sabía que no lo volvería a ver.

Tantos años caminando sola… Sin un compañero, sin una voz. Ahora no vestía vestidos de terciopelo nunca más, ahora eran pantalones de batalla, con playeras sin mangas, descubriendo la marca de la Noche que ella llevaba en medio de su pecho, justo abajo del cuello. Cuanto tiempo le había costado entender quien era, porque el ejército del sol iba tras ella.
Como había odiado a sus antepasados, como odiaba su reino y como odiaba su nombre.

Ahora se hacía llamar Zaphiro, pero en eso tiempos tenía otro nombre, un nombre que nadie pronunciaba, por temor a espantarla, ¿como alguien con un nombre así podría ser tan inocente?, ¿como podría amar?

Había abandonado su reino, pero ellos la seguían buscando, después de tantos milenios, y ahora estaba en ese lugar tan horrible llamado tierra, huyéndoles. Un ser como ella imperecedero, atemporal, justamente un ser como él, él que había sacrificado su amor y el volverla a ver, por que ella fuera libre.
Era una ironía, que ella pudiera vivir y huir de lo que era, que ella pudiera matar, cuando hasta en esa tierra, ella era la reina, venerada y conocida, aunque no por su rostro humano si no por su nombre.

Intentaría inmolarse, destruirse. Acabar con lo que ella representaba en el reino de la Noche, en todas las galaxias, dimensiones y tierras.

Llegó al escondite, durmió, sin sueños mas que los ojos de él, el entendería, el sabía que ella tenía que acabar con su vida, por eso le había enseñado a amar, pero descubriendo quien era ella no había tenido el valor de acabar con su protegida. Así que había dejado la responsabilidad en ella para que llegado el momento Zaphiro hiciera lo que tenía que hacer.

Despertó sobresaltada, ellos estaban cerca, la habían ubicado, y harían lo que fuera porque no cumpliera su único deseo. Sacó del cinturón, la espada que su guardián llevaba siempre. Salió del escondite y corrió, hasta llegar al árbol blanco que se encontraba fuera, los tenía enfrente, la rodeaban.
Sin temor desenvainó la espada, y se precipitó hacia ella. Sabía que ahora podría ser solo Zaphiro y ya no sería más la imagen de lo que tanto odiaba, que no tendría nunca más ese nombre, y ahora solo sería un cuerpo, un humano, un ser más.

Ellos la veían morir, la dejaban desangrarse y morir lentamente con el dolor que no conocía, mientras repetían su nombre al viento. Sabían que renacería siendo un ser maldito solamente, ya no era la reina, ya no gobernaba, su nombre nunca sería mas el mismo. Maldad.

lunes, 5 de abril de 2010

Soy una sailor scout que lucha por el amor y la justicia. O soy una princesa guerrera haciendo lo mismo?

Quien haya sido niño o joven en los noventas podrá entender este sentimiento.


Hace unos días para hacer el logo de mi negocio tuve que rememorar una caricatura que a mi parecer abrió el animé para la sociedad mexicana (común y normal, no faltará el geek que diga que yaq conocía el anime antes de esto) junto con Dragon Ball y Candy Candy, en fin la caricatura es Sailor Moon. La primera escena de la primera temporada es la imagen de Serena y Luna contra luz sobre la imagen de la luna... Cuando vean el logo de Warrior Witches (WW) lo entenderán. Bueno pues así empieza la canción ñoña y romántica que da inicio a la caricatura... Cuando tuve que mandarle a mi diseñador gráfico la imagen, me dieron ganas de buscar la serie en internet, y la encontré!!!


Los 200 capítulos y las 3 películas...


Eso fue hace una semana. Como todos sabrán no puedo dormir... toda mi vida he padecido de insomnio... eso si cuando duermo... me muero.


Y ya tenía mi costumbre bien establecida... Llegaba a mi casa, prendía la lap, checaba mi correo, me metía a jugar mis juegos de face y de hi(a los que hasta hace una semana era adicta), y como a eso de la 1 de la mañana cenaba mientras veía dos series que tambien marcaron mi niñez, de las cuales tambien queiro hablar, Xena the warrior princess y Hercules, the legendary journeys y como a eso de las 3 o 4 de la mañana me dormía hasta las 10 del día siguiente y la semana que estaba mi hijo, hacía lo mismo, pero me despertaba a las 7, para repetir la misma rutina diario...


Como ando de antisocial, no he salido porque prefiero pasarmela acostada sin hace nada que irme a bailar o salir conlos amigos. As ique mis días de descanso la cosa se pone mejor, porque no solo hago esto si no que cocino solo para mi, y veo Lost, The big bang theory, Friends y cuanta serie se me ocurra, bueno y jugar Xbox.


El punto importante de todo esto es la razón por la cual ahora dejé mi rutina, ya de por si dañada para ver sailor moon. Pues bien, hace unas semanas empecé a ver Xena, porque? Pues siempre me gustó y asi me decían en la secu, nunca fui fan de los apodos en la secu, pero ese me gustaba, por la fotaleza que ella representaba, por lo que hacía y sus movimientos, me encanta el deporte con espadas (si en doble sentido tambien) Y bueno su caracter me recuerda mucho a mi. Despues para entenderla al 100% tuve que volver tambien con otra de las series, Hércules. Y por último regresé a Sailor Moon. ¿Que es lo que me hace seguir viendo estas series?


Pues me embarga una sensación muy especial, una sensación cálida que en los momentos difíciles me pone de muy buen humor. Pero no nada mas eso... La manera en que en estas 3 series se maneja el amor, y en especial en Sailor Moon, me hace ser la niña de 10 años y luego de 14 que vibró con el amor de Toxido Mask y Serena, me sigue producendo el mismo efecto de ternura y el suspiro que produce la ilusión.


Cosa extraña, yo nunca he sentido el amor de esa manera, y ayer a las 3 de la mañana mientras veía SM, el capítulo donde se besan Serena y Darien (ambos en sus disfraces) me produjo mariposas en el estómago .


Nunca he sido romántica en ese aspecto, ni sentido esa sensación que se supone ellos sienten. Pero el verlos así me produce comfort, ganas de que sean felices para siempre y nada les pase... es como si hubiera guardado ahí mi parte ñoña, que me hace hacer puchero al ver a Molly llorando por Neflyte cuando muere por ella, o me hace suspirar al ver como Serena abre la cajita de musica que le recuerda algo en su pasado.


La sensación es agradable pero extraña, poco familiar, quiero creer porque es la idea del amor y las almas gemelas perdurando por eones, sin mportar que seas, regresas a quien perteneces. Lo mismo pasa con Xena, aunque ella obviamente rememora mis mas altas violencias y mas bajas pasiones, la manera en que se desenvuelve me recuerda mucho a mi.. y a mi manera de actuar, aunque no peleo como ella obviamente, pero lo que ella representa, me recuerda mucho a mi, además yo tambien tengo a mi Gabrielle, mi amiga Ana, aunque Ana no tiene nada de pacífica.


Y bueno Hércules representa el amor después de la muerte... además que los múculos de Kevin Sorbo son la cosa mas sexy después de Ares el Dios de la Guerra en estas dos series (babeo). En si todas las series tienen algo que me hace sentir emociones nuevamente, cuando estaba empezando a estudiar el mundo de la magia. Me recuerda tantas cosas, y me puede mover de maneras que no pensé quwe una caricatura pudiera hacer, o un par de patadas me pudieran hacer sentir.


Estoy contenta reencontrandome con mi parte infantil, ñoña como la chingada. Para que cuando acabe de ver las series, se vuelva a guardar dentro de mi corazón como el cristal de plata dentro de Serena. 

sailor moon~reflection Pictures, Images and Photos

miércoles, 13 de enero de 2010

Él...

-¿Estás consciente de que a lo mejor las cosas no vuelven a ser como eran, que a lo mejor un día nos mandamos a la chingada y no nos volvemos a buscar?-
Le contesté que si, con lágrimas en los ojos, la idea no me gustaba, pero honestamente y muy segura de que no quería que eso sucediera, mis esperanzas se acababan como nuestras dos tazas de café. Mientras el líquido entraba en mi cuerpo, el calor se iba esparciendo y la tristeza creciendo, como si fuera un hecho inevitable que al terminarme el café y salir por la puerta del bar nunca mas nos volveríamos a ver.
El tampoco quería pensar en eso, él que era tan importante para mi, como yo para el, él que me veía con sus ojos cafés, firmemente, aceptando la idea del olvido... pero yo no podía contenerlo como lo hacía él, las lágrimas se derramaban, ¿porque una conversación que era meramente hipotética o improbable, me dolía tanto? ¿podría ser que yo presentía un final inminente o tan solo lo alucinaba?

Lo mire a los ojos, no por mucho.
-¿Recuerdas esa pregunta de si se cae un árbol en medio del bosque y nadie lo escucha, hace ruido?-Le pregunté
-Si. Le dio un sorbo a su café.
-¿Si hay alguien, en quien nadie piensa, esa persona sigue existiendo, o se va al olvido, si nadie la extraña, si nadie piensa en ella, si es un cero a la izquierda, existe o no?- no me contestó.
Sabía que no quería que eso me pasara a mi, lo amaba, y no soportaba la idea de dejar de existir, no para él, y no soportaba la idea de que él dejara de existir para mi. Su mirada reflejaba lo mismo.
Pagamos la cuenta, las lágrimas se habían ido, la cara radiante como si esa conversación no hubiera tenido lugar. Atravesé la calle, oí que me llamaba, lo volteé a ver, le sonreí y él me sonrió a mi.
Su cara se empezó a descomponer en un rictus de terror, se abalanzó hacia a mi, lo entendí porque lo oí... Miré rápido, un trolebus se acercaba, él se aventó hacia a mi, pero era muy tarde, sentí el golpe, sentí su mano. Sentí el olvido.
Me elevé fuera de mi cuerpo, aun tocando su mano, él tomaba la mía, y estaba viendo lo mismo que yo. Los dos cuerpos desechos, la gente acercándose, la desesperación, la sangre, mucha sangre, lo grotesco de ciertas muertes, pero sin dolor, yo no sufrí, él tampoco. Supongo que el olvido va a llegar... ninguno de los dos existe ya... Bueno, al menos las personas que lo han visto, nos recordarán, el olvido no será total... pero supongo que ya no importa.

lunes, 17 de marzo de 2008

Una noche solitaria (II)

Desperté la siguiente noche en la misma cama donde el me había dejado... Regresaría en unas horas, se había ido para evitar que yo lo siguiera, y para evitar seguirme otra vez el a mi... quise esperarlo... pero tenía que cazar... ¿Que había pasado la noche anterior? Recuerdo apagar las luces y fundirnos en un beso... robé parte de su esencia, sabía tan diferente a lo que olía.... Su esencia tenía el olor de cocoa caliente, pero su sabor, su sabor era algo mucho muy diferente.... Pero eso lo guardare para mi, ya que no es bueno andar divulgando a lo que saben las personas... Y mucho menos porque sus esencias son ellos mismos.
Recuerdo haberle enseñado como se hacía y haberlo dejado robar parte de la mía.. algo fácil... pero si no se sabe detener puedes obtener mas de lo que quisieras de la persona a la que estas paladeando y debilitarla en vez de obtener fuerza y conocimientos....Le expliqué la diferencia entre los vampiros y los inmortales como nosotros... le dejé beber un poco de mi y bebí de el.
Estuve tan tentada en convertirlo en lo que soy yo... pero no, no lo haré, no puedo convertir a alguien por simple pasión, aunque sería excelente inmortal, todo un guerrero, un cazador, sería tan, tan nosotros....
Ah! Ellos, mis inmortales, casi los olvidaba...reí dentro de mi, si supieran lo que la noche anterior había pasado; los conozco, ya lo sabrán, pero aun no. Me habían pedido que me alejara de él, sabían cuanto lo deseaba, como me derretía mi pasión hacia el y lo loca que podía volverme, recordemos que los inmortales sentimos cada sensación diez veces o hasta treinta veces mas que cualquier mortal, asi que el hecho que un "mortal" tuviera tanto poder en alguien como yo, era un signo en verdad aterrador para cualquiera de mi raza, sobretodo siendo quien soy entre ellos.
Muchos de ellos lo habían divisado, sentido y varios lo consideraban uno de los nuestros, alguien con tremendo potencial sin ser descubierto, pero habían estado tranquilos sabiendo que el no tenía ni idea de quien podía ser, y que no supiera quien eramos nosotros. Cuando lo sepan.... pues cuando lo sepan me dará mucha risa, siempre me ha gustado romper las reglas y provocarlos y si su decisión era ser como nosotros y desarrollar sus habilidades, eso sería y yo sería su maestra, asi como el sería un maestro para mi. "Akasha, deja de tentar a la suerte" pensé mientras me mordía los labios otra vez.
Me asomé por el balcón, el no andaba cerca, sin que nadie me viera, bajé de un solo brinco a la calle, y salí dispuesta a cazar...

Bellas Artes. Fue el primer pensamiento que recibí de el, ya era entrada la noche, el debía haber estado trabajando, pero el se sabía diferente ahora, y había salido un poco antes para averiguar que había desarrollado la pasada noche y que descubría de lo que en verdad el era. Yo no había encontrado víctima de caza, así que me dirigí a Bellas Artes, hambrienta. Lo encontré sentado en una banca enfrente de el extraordinario palacio, y le deje ver mentalmente todo lo que yo sabia del lugar. Se levanto en un movimiento rápido, preciso y absolutamente inmortal. Con una sonrisa que no pude ocultar me acerqué a el, y con una mano me abrazó del cuello, como tantas veces había hecho, "llévame ahí", señalaba la cúpula de Bellas Artes, asentí con la cabeza y le abracé tan fuerte como pude, en unos segundos estábamos ahí.
Su cara de sorpresa fue tan excitantemente hermosa, que solo pude besarlo. Observaba sorprendido lo magnificente de la ciudad, perdí la cuenta del tiempo, mientras veía a intervalos su ser y la ciudad. "Llévame de caza, quiero verte cazar, princesa de la noche", supongo que mi cara ha de haber sido una mueca de sorpresa total, ya que solo rompió a reír y yo solo me ruboricé "¡Que osado!" y solté a reír yo también. Sin mentir, puedo decir que soñaba con compartir ese momento con alguien, alguien como el, con el, para ser sincera.
Me abrazó y en dos segundos ya estábamos en la alameda, buscando a alguien. - No quiero a alguien que no valga la pena, quiero verte jugar, quiero hablar con la víctima elegida, quiero elegir yo- decía, mientras observaba a su alrededor, en un pequeño café se encontraba una solitaria mujer extranjera, exageradamente hermosa leyendo una novela de Gabriel García Marquez, "la quiero a ella".
Yo, sucumbía a sus encantos y sin poderme negar, caminé hacia a la mujer y le pedí sentarnos con ella, que solo nos observaba sorprendida y encantada, cautivada por dos presencias tan ataviadas y perfectas, tan elegantes y a la vez tan salvajes y sensuales. A la media hora, ya hablábamos de política, y reíamos arduamente, mientras el café y nuestras copas de vino blanco se terminaban. La llevamos sin ningún engaño al hotel donde mi deseado caballero inmortal tenía su hospedaje. Y ahí, la hice, perdón la hicimos nuestra, sin malentendidos.... El la cautivó, la conquisto, ella sucumbió a su amante mortal, y ella fue poseída en un desenfreno de placer mortal y derroche de pasión, mientras yo observaba, frenética la escena.
Ella cayó dormida, ante tan buen amante mortal. "Ahora es tu turno", ¡era tan frío, tan perfecto, tan calculador! Estaba yo totalmente extasiada y sin apuros, tomé a la belleza portuguesa en mis manos, y la bebí en esencia, en conocimiento, en sangre, y casi sin vida, la dejé, nuevamente desnuda en la cama. Mareada, que exquisito placer, no recordaba cuan hambrienta estaba hasta que no los vi en su desenfreno de cuerpos y la bebí. No la maté por amor a los mortales, por ética, no acostumbro a acabar con mis víctimas.
El estaba excitado por lo que había visto. Se me acerco apasionadamente y me besó, poco a poco quito la ropa que me cubría, y me hizo su amante inmortal, de todas las maneras posibles, en el suelo, encima de los muebles, en la cama junto a ella.
Al haber calmado ambos nuestras almas, me miro mientras me abrazaba -¿Ahora que sigue?- sonreía, yo solo pude contestar -Ahora sigue otro amanecer y solo la muerte podría separarme de ti, mi extraordinario cómplice, una muerte que solo llegará si tu quieres que llegue- Afuera empezaba amanecer, mientras los dos acostados en la cama, disfrutábamos el momento, sabiendo que la siguiente noche decidiría nuestras vidas. Sobretodo, su vida.